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PROSELITISMO Y EL DINERO PÚBLICO |
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jueves, 11 de enero de 2007 |
POR Pepe Hortalanca
Los alcaldes están tan preocupados por solucionar los problemas de sus conciudadanos, por mejorar la calidad de vida de éstos, que les aterra la idea de no ser reelegidos y no poder continuar solucionando problemas y mejorando la ciudad; quizás sea por eso por lo que dejan de hacer determinadas actuaciones que habían comprometido en su programa electoral pero que no se pueden realizar por “falta de presupuesto”. No hay presupuesto para hacer lo que han dicho que iban hacer, pero siempre hay presupuesto para decir lo que hacen, y a veces para decir lo que dicen que hacen pero que no hacen.
En esto están muchos regidores municipales. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre ha repartido, a menos de cinco meses de las elecciones municipales, 250.000 folletos, uno para cada dos malagueños, con un contenido que la oposición ha calificado de propaganda electoral en su propio beneficio. Marisa Bustinduy, secretaria provincial del PSOE y pretendiente a la alcaldía de la capital dice que con los millones que De la Torre se gasta del bolsillo de los malagueños en proyectar campañas con el objetivo de mejorar su imagen pública, se pueden resolver problemas que actualmente acucian a la capital malagueña, entre otras cosas, desarrollar programas de limpieza en barrios donde hay un abandono por parte del equipo de gobierno del PP, arreglar los colegios abandonados o realizar programas de ayudas sociales. Razón no le falta a la candidata socialista, pero ya sabemos que desde la oposición se dice que hay que hacer lo que los ciudadanos necesitan que se haga, y cuando se gobierna hay que dar prioridades a la hora de gastar el dinero de los contribuyentes, y para algunas, o muchas, actuaciones no llega el presupuesto.
Pero, ¿cuál debería ser la principal prioridad en las acciones de los corregidores?, ¿infraestructuras?, ¿asuntos sociales?, ¿personal?, ¿cultura?, no, nada de eso, ni nada de lo que se ha dicho en un programa electoral. Por desgracia, para muchos alcaldes, su prioridad es el proselitismo desarrollado desde una actitud egocéntrica escandalosa. Ahí está Francisco de la Torre con sus 250.000 folletos de proselitismo pagados con el dinero de los contribuyentes malagueños; y ahí está Pedro Fernández Montes, alcalde de Torremolinos que se ha gastado en un año la friolera cantidad de 1.700.000 euros en puro proselitismo sectario, un 2,2 % del gasto total del municipio, cuando gran parte de ese dinero se podía dedicar a otras cuestiones más interesantes para el ciudadano de a pie que no comprende que se gaste en autobombo del alcalde 30 veces más que en el programa de la Tercera Edad, 42 veces el dinero dedicado a Acciones Públicas relativas a la salud, 22 veces lo dedicado a Inversiones nuevas en Infraestructuras de Tráfico, 34 veces lo dedicado a la Biblioteca, o 36 veces lo dedicado a Juventud; y en todas esas partidas y en muchas otras hubiese sido interesante poder invertir más. Claro ellos lo hacen “por el bien del pueblo”.
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