|
Escrito por MalagaDiario
|
|
miércoles, 11 de abril de 2007 |
¿Qué significa ser un hombre? En las autarquías, el hombre es una máquina que trabaja ciegamente y nada más. En un Estado de derecho, un hombre, además de eso, es un voto que, si es imparcial, puede servir, cuando la ocasión lo requiera, dependiendo de la objetividad de los demás.
En las democracias occidentales, los políticos luchan a muerte por ese voto sólo cuando tienen unas elecciones a la vuelta de la esquina. Sin embargo, cuando éstas se resuelven, el hombre es crípticamente desdeñado por el nuevo poder organizado. Éste lo somete a una serie interminable de devaluaciones y ninguneos y prohibiciones ante la faz de su propia indefensión. Esta actitud del Ejecutivo de un país merma considerablemente la libertad del ciudadano y machaca sus esperanzas radicales, sumiéndolo en la insatisfacción, en la inestabilidad, en la impotencia..., base del fracaso del hombre como ser humano. Ya Balzac lo confirmó al manifestar que “un hombre nulo es algo horrible. Pero hay otra cosa peor: un hombre anulado”.
Aquellos que gobiernan un país democrático actúan sobre el hombre, que les permite tal manipulación, con el único objetivo de debilitarlo y cegarlo, para así manejarlo a su antojo como si se tratase de una marioneta.
Por ello, no es nada difícil de percibir por parte del hombre actual, que de la maquinaria del poder democrático - la de ayer y la de hoy - surgen, bajo un oscurantismo total, los obstáculos que impiden al hombre y en especial a las nuevas generaciones educar y cultivar su entendimiento, aunque los líderes políticos expresen públicamente lo contrario. “Sólo el que sabe es libre, afirma Unamuno, y más libre el que más sabe...Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamientos. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”.
Ante estas situaciones, los pueblos deben descubrir lo que pueden hacer, gracias a la presión de millones de seres humanos, sus esfuerzos y sus pensamientos coordinados. La sociedad que se cultiva, que no está ciega por los poderes establecidos es la responsable de que la ignorancia no invada los territorios de la cultura. Confucio tuvo muy clara esta cuestión vital para el hombre de siempre, porque supo a la perfección que quien no se culturiza, por dejadez propia o ajena, permite que su mente sea noche terriblemente oscura.
|