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La Estrella del Martes Santo |
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Escrito por MalagaDiario
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miércoles, 04 de abril de 2007 |
Durantes este Martes de Pasión se pueden visitar variopintos gestos e instantes de nuestra Semana Santa, pero mis pasos se van a encaminar hacia uno de nuestros kosovos, el lugar donde conviven los hoteles de lujo con los últimos corrales malagueños, la gran mansión de nuestros titulares con la más sencilla, el Perchel de Santo Domingo.
Del templo saldrá humillado el de la Humillación, como pidiendo perdón por el deterioro que le rodea y mirando cabizbajo el suntuoso templo de La esperanza. Y es que parece que en esto de los tronos, palios, arbotantes y alhajas, también hay clases, ya saben, pobres y ricos.
Claro que en este pregón que supone el trasiego por las calles de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga, a mayor pobreza la riqueza de las fe parece multiplicarse. Suspira la gitana del patio y su aflicción detecta un bucle de melancolía, y el pueblo se hace uno con la majestad Humillada en su túnica a medio poner y volcada a la izquierda.
Al hilo de la tarde noche, cuando el Guadalmedina llora el desencanto de su cauce, los pétalos besarán la corona en perfumada cascada y todo se convierte en un tropel de pálidas rosas alrededor de María, la Madre. la Estrella.
Jamás estuve enganchado a ninguna imagen y siempre envidié la fe del pueblo, o sea, el hilo por el que en humilde plegaria se mixtura con el Misterio, y me refiero al pueblo llano, al que acude a todo este conglomerado de sabor, aroma, color y cañadú, en busca del milagro. Por ello iré esta tarde a La Estrella, por el milagro y así recordar y vivir aquella frase del Carpintero de Nazaret: “La fe de estos te ha salvado”. Y es que cuando la fe se ha deslizado por el roce del olvido hay que refugiarse en la de ellos, en los que la tienen a prueba de hambre y escombros.
En el fondo de todo este no saber explicarse habría que frenar el teclado y, sin pensarlo dos veces, repetir aquello de “en el nombre del Padre y del Hijo…”
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