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Lunes santo, lunes blanco |
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Escrito por MalagaDiario
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lunes, 02 de abril de 2007 |
El Cautivo es otra historia para el pueblo malagueño, para el que no viste ese ropaje de los nazarenos cofrades. Y es que el Señor de La Trinidad, hago fe de ello, es el único Titular de la Semana de Pasión que no se ha dejado “cautivar” por oropeles distintos a los de su manifestación sagrada o que la ciudadanía no se lo ha permitido.
Siempre recordaré aquella saeta que una tardenoche escuché en al esquina de calle La Yedra: “Atadas tienes tus manos/ y yo tengo mi castigo,/ atado mi corazón,/ sálvame Señor Cautivo”. Y es que el lenguaje popular le puede al de la elite y su filosofía, la que procede del ahondamiento en la auténtica realidad, ahoga todo filosofar escolástico y católico, pues, en el fondo, todos somos cautivos de algo o de alguien, esencialmente de los actuales valores de nuestra sociedad: dinero, poder y prestigio y, muy en especial, de nosotros mismos, de nuestro rol, túnica, filiación divina con la que intentamos cubrirnos y de nuestra propia historia, o sea, de la novela montada con nuestros recuerdos.
Es por ello que el pueblo de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga, cautivo de la polémica a veces estéril de nuestra clase política, cautivo de las imágenes de las malditas guerras, cautivo del clónico “siempreigual” que nos aprisiona en los parámetros del tedio y la cotidianeidad, alce sus ojos cada Lunes Santo hacia el Cautivo de la blanca túnica y comparta, con Él, el cautiverio de la traición del relativismo.
“Lunes santo, lunes blanco/ es el lunes del Cautivo./ Refleja la luna mora/ destellos azul platino/ entre los pliegues trenzados/ de la albura del vestido”. El barrio de La Trinidad, remiendo urbanístico de una política descuartizadora, la de siempre, extiende sus brazos para acoger a sus exiliados hijos, los cuales, vueltos sus ojos hoy a su interior, descubren en la talla humana su porte divino.
Ojalá no llueva.
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