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Escrito por MalagaDiario
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domingo, 01 de abril de 2007 |
Hace unos días se celebró el segundo encuentro vital, para la Selección española de fútbol, de cara a la clasificación de la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008, con la necesidad no sólo de lograr los tres puntos, sino de recuperar parte de su extraviado crédito. Desde el Ono Estadi de Palma de Mallorca y con Islandia enfrente (ojo, IS-LAN-DI-A, 86ª en el ránking FIFA), la retransmisión del partido concitó la presencia de 7 millones de telespectadores. El minuto de oro del encuentro (que finalizó con el resultado de: España, 1; Islandia, 0), se produjo a las 22.30, cuando casi 8,7 millones de aficionados (8.688.000, 42,3% de cuota de pantalla) estaban pendientes del juego de la selección.
Está claro que aquí no hay más cera que la que arde, y la que arde da para pocas misas. A pesar de que el equipo nacional se ha convertido en una pantomima, en una carrera de despropósitos; a pesar de que el fútbol es un deporte capaz de acabar con la paciencia de santo Job; a pesar de que el tedio y el aburrimiento campan a sus anchas cada domingo por las canchas de juego, lo cierto es que el respetable se deja violar semana tras semana por veintidós irresponsables que, en la mayoría de los casos, se dedican el resto de la semana a frecuentar saraos y guateques, a coqueterar con las calientabraguetas y a vacilarle al respetable.
A muy pocos interesa que nuestros nadadores se codeen a nivel mundial con las selecciones de natación de Francia o Italia, o que en el actual mundial de Melbourne hayamos sobrepasado a Canadá, Holanda, Ucrania, Suecia o Gran Bretaña. Atrás quedaron los años en los que nos conformábamos con que nuestros nadadores no se ahogaran y volviesen sanos y salvos a casa. Hoy una Gemma Mengual y el equipo de sincronizada es capaz de regresar al país con 6 medallas al cuello, mientras nos conformamos con pagarle un pasaje de vuelta desde Australia a España en clase Turista. A casi nadie interesa saber que Joan Llaneras haya logrado su séptimo título de campeón del mundo en el velódromo de Palma, que acoge el Campeonato del Mundo de Ciclismo en Pista cubierta.
Fue Giovanni Trapattoni (exseleccionador nacional italiano) quien dijo aquello de que: “El balón es una cosa muy bonita, pero no hay que olvidar que por dentro es sólo aire”. A la mayoría de la gente de este país le va el aire, lo huero, la fanfarronería, el humillo, la entelequia, el engaño o la quimera. Lo que es, es; y como decía antes: aquí no hay más cera que la que arde y detrás del último no viene nadie. O sea que de política ya ni hablamos…
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