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Piden 5 años para un hombre que robó la puerta del siglo XIX de un edificio protegido de la capital |
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viernes, 30 de marzo de 2007 |
La Fiscalía de Málaga ha solicitado cinco años de prisión para un hombre acusado de robar objetos antiguos de edificios, aprovechando que se encargaba de realizar trabajos de pulimentación u otras reformas en edificios de la zona centro de la capital. Así, sustrajo supuestamente una puerta del siglo XIX de un edificio histórico protegido, situado en la Alameda Principal de la capital malagueña; y también capiteles y columnas del antiguo colegio San Agustín.
Según el escrito de acusación del fiscal, el procesado contaba "con la infraestructura ideal para conocer todos los inmuebles de la zona y los objetos que se encontraban en su interior", por lo que compaginaba "el trabajo legal con el de sustracción de objetos de los edificios", al introducirse en los mismos "vestido con mono de albañil".
Los objetos que robaba, según las conclusiones provisionales del ministerio fiscal, a las que tuvo acceso Europa Press, los solía vender a anticuarios a los que a veces llevaba a dichos edificios y mostraba los objetos "aparentando estar realizando con su cuadrilla trabajos en tales lugares".
Así, según la acusación pública, en diciembre de 2004, el acusado desmontó la cerradura del edificio histórico protegido ubicado en el número 32 de la Alameda Principal, propiedad de la firma Meridianos, y sustrajo la puerta de entrada de madera maciza del siglo XIX, una vidriera de techo, unas 20 puertas macizas interiores y más de 900 metros de suelo de mármol originario de la construcción de esa época.
El hombre vendió la puerta y la vidriera. Estos efectos, que fueron recuperados, fueron valorados pericialmente en 2.600 euros, aunque los efectos sustraídos no recuperados han sido valorados en 150.600 euros y los daños causados en 3.600 euros, según el escrito del fiscal.
Posteriormente, llevó a dos personas dedicadas a la compra-venta de antigüedades y a un operario al antiguo colegio San Agustín, situado en la calle Pedro de Toledo, para que le ayudaran a retirar dos columnas, dos capiteles, dos bases y dos fustes de mármol del interior de dicho inmueble. Estos efectos les fueron vendidos por 1.000 euros.
Los dos anticuarios fueron descubiertos en el interior del edificio, del que ya se había ido el acusado al sospechar la intervención policial. No obstante, el fiscal entiende que estos dos no sabían la procedencia ilícita de los objetos, propiedad de la Consejería de Cultura de la Junta, aunque fueran sacados de un edificio de propiedad del Ministerio de Cultura.
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