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Escrito por MalagaDiario
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miércoles, 21 de marzo de 2007 |
Usted no crea que este Copo pueda referirse al jugador Duda que, procedente de lo que queda de un buen Málaga de ayer, presta hoy sus servicios en el Sevilla C.F. No es ése mi propósito aunque un día si valdría la pena pararnos en el escarnio que supone para esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga, la gran diferencia que existe entre la “política” con la que mangonea el equipo directivo de los blanquiazules y la que llevan a cabo los magnates de béticos y sevillistas. Ya digo, merecería la pena.
Pero le decía que no era esa mi duda. La que me embarga es si hacer un pequeño comentario sobre el cuarto aniversario del comienzo de la guerra de Irak y los pinchazos que los trabajadores de los servicios de urgencia de la sanidad andaluza han realizado en todas las ambulancias dedicadas a remediar ese instante que existe entre la vida y la muerte de un ciudadano anónimo, tan anónimo como los miles de iraquíes que han muerto por los vapores inhumanos de ejércitos oficiales, asesinos a sueldo, terroristas, insurgentes y suma y sigue que no sé dónde pueda llegar la tira de despropósitos.
Mañana si Dios quiere (linda frase hoy depositada en el baúl de los objetos olvidados) pienso escribir sobre Irak, Aznar, Romero, Llamazares, Blanco y Garzón, extraño sexteto de intereses contrapuestos. Y es por ello que hoy voy a referirme al asunto de los pinchazos, extraña forma de solicitar un aumento de euros en la nómina mensual.
Ya se sabe que las huelgas se realizan en el momento más inoportuno para la ciudadanía, pero en el más oportuno para los intereses de los currantes. A ningún maestro, hoy profesor, se le ocurre montar una tabarra cuando los chavales están de vacaciones, y exactamente ocurre con los famosos pilotos de Iberia en tiempos de remanso volador, y qué decir la que montan los del sector de hostelería en el precipicio de la Semana Santa o en plenas vacaciones de verano, y para follón del grande la de Limasa, hoy por cierto más tranquila en todos los aspectos.
Pero joder, querido lector, lo de inutilizar las ambulancias sin previo aviso es algo incomprensible, cree un servidor, para la ciudadanía. Allá cada uno con su conciencia, pero con la suya. Así no funciona el cotarro. Y tampoco funciona esta España intentando llevar a José María Aznar a los tribunales internacionales como criminal de guerra.
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