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Escrito por MalagaDiario
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viernes, 16 de marzo de 2007 |
Montoya es el fotógrafo de marras, ya saben. El hombre, a falta de buenas ideas, ha hecho clic a algunos penes erectos, a hermosos pechos, a unas pocas de heces y copones, ha puesto título a la cosa y ha embadurnado todo con nombres sacros y humanos del Nuevo Testamento, el librito que habla de los dichos y hechos de un hombre de profesión carpintero y del que afirma fue Hijo de Dios. Este carpintero, del que Renán, nada sospechoso, dijo que “es el único hombre al que podría tildarse de Hijo de Dios”, es el cogollo de la fe, eso que ni se entiende ni se compra sino que se mama, de muchos millones de seres de esta sociedad que mamonea el fotógrafo Montoya.
La cosa no tendría demasiada importancia si el fotógrafo Montoya, al que algunos denominan artista, hubiese tirado el carrete para consumo particular o para regalar las fotos a su círculo de amistades. Pero no, que va, el hombre recogió el revelado y marchó a los aledaños de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura a fin de que con mi dinero y con el de usted, querido lector, el consejero de turno le publicara la cosa. Y esto ya se convierte en otro asunto que nada tiene que ver con las fotos pornográficas del fotógrafo Montoya.
El consejero de la cosa culta extremeña se sintió conmovido por la pureza de las imágenes, por su noble contenido, por los penes erectos y, dijo para sí, esto lo publico yo como que me llamo Paco, Paco Muñoz que así se llama el hombre del que depende la cultura extremeña.
El fotógrafo Montoya se puso más contento que unas pascuas por el hecho de que el consejero Paco quedara prendado de los penes sacros y marchó a masturbarse angelicalmente. Montoya explica hoy que toda esa exhibición pornográfica se debe al hecho de que la Iglesia todo lo mira con la lupa de lo sexual, sin embargo la maldad irónica de Montoya llega a su máximo tono en una foto en que se ve a Jesús de Nazaret con rostro de sádico sátiro esperando a unos niños, bajo la frase: “Dejad que los niños se acerquen a mí”.
Esa fotografía en particular, sin sexo por medio pero con una mala leche galopante, si que ha llegado a escandalizarme. Y lo de Paco Muñoz no tiene nombre.
Y ojo, que ninguno ose llamarme taliban de mierda.
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