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Escrito por MalagaDiario
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martes, 06 de marzo de 2007 |
La sociedad está crispada. Se nota, se siente, el follón está presente. Los políticos de uno y otro signo echan carnaza a la ciudadanía. Y aunque los ciudadanos siguen con el Barça, Madrid, Sevilla, Málaga, ay del Málaga, de vez en cuando retornan su mirada a la clase política y andan preocupados. Lo único que nos salva es el dominó. El dominó se ha convertido actualmente en el único sedante ante la locura colectiva de las dos trincheras: izquierda y derecha.
No pasa nada, pero puede pasar. Lo acaecido en Lorca es buena muestra de ellos. Dos grupos de vecinos enarbolando pancartas a favor y en contra de Zapatero es una buena muestra de ello. De ahí a liarse a hostias tan sólo hay un paso. Los más mayores, los del dominó, ahorcan el seis doble con más inquina que nunca. Cuando lo hacen parece que mandan a la guillotina a un dirigente político.
Lo de De Juana ha solivianto los ánimos. Las dos Españas parecen florecer entre himnos, banderas con yugos y flechas, la tricolor y gritos de asesinos, hijos de puta, fachas, nazis, comunistas y rojos.
En los templos eclesiásticos se reza por la salvación de la patria, en las camarillas políticas los vídeos del pasado vuelven al presente, se alquilan autobuses, se preparan carteles y pancartas, se moviliza al personal, vuelve la España rota y la roja y la facha. Todavía no se buscan salvadores de patrias, pero si el tinglado sigue así todo se andará.
Ante la “mani” del PP prevista para el sábado, Zapatero contraataca con sacar del baúl de los objetos olvidados la política carcelaria del PP durante su mandato. Que no ZP, que eso no es así. Eso es tanto como desclasificar los secretos de Estado. Zaplana amenaza con aquello de la cal viva, lo de Zabala y el otro. Y con los GAL. Todos tienen porqué callar, porqué olvidar y porqué pedir perdón, pero en política el perdón no existe. Tuvo su vigencia en la Transición, pero ahora los políticos andan locos de remate.
Que Dios, si es que existe, tranquilice a nuestros cónsules públicos. Y si no, que tomen valium. Y si no es posible ninguna de las dos cosas que se hinchen de echar polvos. Los entendidos en la materia afirman que eso aplaca los ánimos. Pues follen sus señorías, pero no nos den por culo.
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