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Rosa Díez, la crueldad de la política |
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Escrito por MalagaDiario
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martes, 06 de marzo de 2007 |
Debe ser especialmente cruel para quien lleva la mayor parte de su vida viviendo de la política, bajo unas siglas concretas, descubrir que ni las siglas, ni sus compañeros y compañeras coinciden con su forma de pensar y que cada día, coincidiendo con un mayor aislamiento en su partido, su forma de pensar y obrar coincide milimétricamente con sus oponentes políticos. Ese es el caso de la eurodiputada “socialista” Rosa Díez, una mujer que es hija de un obrero socialista condenado a muerte por Franco y posteriormente indultado. Bajo las siglas del PSOE ha sido seis años Consejera de Turismo en el Gobierno Vasco, parlamentaria en Vitoria y desde 1999 eurodiputada.
Quizá ya en el año 2000 no le gustaba su propio partido, el PSOE, y por eso se presentó a la Secretaría General en su 35 Congreso, quizás con la sana intención de corregirle el rumbo al ya más que centenario partido socialista. Pero sus compañeros y compañeras sólo le dieron el 6 % de los apoyos del Congreso que eligió a Rodríguez Zapatero como Secretario General. Rosa Díez no se vino abajo al comprobar el escaso apoyo conseguido. En su soledad tuvo fuerza suficiente para, dos años después, presentarse a la Secretaría General del PSOE en Euskadi; pero los militantes socialistas le negaron su apoyo y eligieron a Paxi López para dirigir el Partido Socialista de Euskadi. Rosa Díez perdió estas dos elecciones internas siendo eurodiputada y en las elecciones europeas del año 2004 el PSOE la vuelve a colocar en las listas europeas donde es reelegida eurodiputada y repite mandato en la actual legislatura que concluye en 2009. Pero en lo que va de legislatura, Rosa Díez no está cumpliendo con su trabajo parlamentario y se está dedicando cada día más abiertamente a erosionar a su propio partido, para lo que cuenta con la inestimable ayuda del Partido Popular y sus medios afines. El PP ha descubierto una estrella en Rosa Díez, la exhibe en actos, está presente todos los días en los medios afines a la derecha más retrógrada de este País, la proponen o directamente le conceden este o aquel premio... y ella encantada; pero sigue de eurodiputada de un partido al que parece que detesta.
La eurodiputada, que se olvida de sus obligaciones como parlamentaria, pero no de su remuneración, sigue vomitando sobre su partido al que acusa de dar el mismo tratamiento a las víctimas del terrorismo que a los presos etarras; asegura la señora que en el PSOE se está produciendo una degeneración democrática, que le está arrastrando a una regresión moral y ética. La eurodiputada mantiene que su partido ha traspasado la raya roja que separa a los demócratas de los totalitarios, situándose el partido que fundó Pablo Iglesias, al otro lado de la raya.
Se pregunta la señora Díez si no ha llegado la hora de que quienes, como ella, han denunciado la postura socialista, den “un paso adelante y hagan algo más para evitar esta degeneración, esta regresión moral y ética que se está produciendo”.
Desde la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista de Euskadi ya le han dicho que sea coherente y obre en consecuencia, y le han recordado que si se identifica con el Partido Popular, en el PSE no se retiene a nadie contra su voluntad.
Evidentemente una situación cruel para esta nueva insignia de la derecha extrema; hoy su corazón y su mente están con los sectores más extremos del PP, pero su bolsillo la mantiene atada al PSOE, lástima, pues como ella misma dice “ha llegado la hora de dar un paso adelante”. Por favor señora Díez, hágalo, de el paso adelante y márchese al PP que seguro se encontrará muy a gusto entre los Zaplanas y los Acebes que hoy aplauden sus ocurrencias.
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