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YO: ENTRENADOR, TU: JUGADOR |
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lunes, 05 de marzo de 2007 |
Recuerdo un partido de la pasada temporada, donde Daniel Santiago al cometer una falta le protestó a uno de los árbitros esa decisión y la consecuencia fue que le pitaron técnica; el jugador se retiró al banquillo muy enfadado e intentó justificar su acción en una charla muy poco amigable con su entrenador; cuando se sentó, Sergio Scariolo con voz firme y autoritaria le reprochó esa acción y le dejó clara una frase “Yo: entrenador, tu: jugador…¿entiendes?” esta claro que el puertorriqueño debió entender muy bien el mensaje porque desde entonces no recuerdo que le hayan señalado otra técnica por protestar.
Un año después de aquello nos encontramos con otra muestra de autoridad del entrenador, en este caso sobre Pepe Sánchez, cuando estaba a punto de terminar el encuentro en Moscú frente al Dynamo y con seis puntos de ventaja a favor de los rusos, Scariolo ordena agotar al máximo la posesión y sobre todo no hacer falta para que la ventaja en contra no fuera mayor, es evidente que el técnico italiano daba por perdido el partido y estaba pensando en que la diferencia en contra fuera lo menor posible de cara al partido de vuelta a celebrar en Málaga y donde, un punto mas, o un punto menos, puede significar una clasificación, no entendió esa orden de equipo el argentino que precipitadamente lanzó un triple y acto seguido cometió una falta otorgando dos tiros libres al equipo ruso, Scariolo perplejo desde la banda por esa desobediencia del jugador que se supone es su extensión sobre la cancha, le recriminó su acto al base que, a diferencia de Santiago en la anterior temporada que agachó la cabeza, aguantó el chaparrón, y lo mas importante de todo aprendió la lección, le increpó y comenzó una discusión muy seria entre ambos, que vieron los periodistas y dirigentes hasta allí desplazados.
La reacción de Pepe Sánchez es injustificada, imperdonable y a todas luces condenable en un profesional (cualquiera que haya jugado en un equipo de cantera en cualquier deporte sabe perfectamente que una desobediencia al entrenador y no hablemos ya de un enfrentamiento conlleva un serio castigo, ni que decir tiene la gravedad que tiene ese tipo de acciones a nivel profesional). El jugador va a ser multado y ahora depende de él demostrar si ha aprendido o no la lección, no es la primera vez en esta temporada que el base argentino “mete la pata”, confío en que ésta que ha resultado ser la más grave de todas haya sido la ultima y compense al entrenador, a sus compañeros y, lo mas importante, a la afición que ha aguantado este bochornoso acto, con un rendimiento y una actitud acorde con la gran calidad que tiene y que solo muestra cuando él quiere.
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