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La responsabilidad de ser Presidente |
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Escrito por MalagaDiario
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viernes, 02 de marzo de 2007 |
Ser Presidente de un gobierno democráticamente constituido y ejercer como tal significa asumir las miserias y grandezas de su acción de gobierno. Siempre he pensado que los hombres, por supuesto que también las mujeres, adquieren su auténtico perfil de humanidad ante una situación límite, o sea, cuando, valga la expresión, llega la hora de dar la cara.
Personalmente todo este despropósito de la prisión atenuada del asesino De Juana comienza a parecerme una auténtica patochada. Si ya lo fue por la petición de la Fiscalía de una pena de 94 años de prisión por las dos misivas misiles que el etarra firmó, no lo es menos por la incomprensible cascada de peticiones de reducción de penas hasta llegar a una enclenque sentencia de tres años que se quedan en uno y pico por el tiempo que lleva el etarra De Juana purgando el hecho de hacer las veces de columnista de Gara.
La patochada adquiere caracteres de auténtico surrealismo cuando es el ministro Rubalcaba el que sale a la palestra para afirmar que el traslado del terrorista a un hospital de San Sebastián y la concesión de prisión atenuada es una decisión personal de él. Es triste que nos tomen por estúpidos y es lamentable que sea el propio gobierno el que nos quiera hacer creer que el presidente Zapatero no ha tenido arte ni parte en la mencionada decisión.
No sé si es cierto que han pillado a De Juana en la cama del hospital con su novia, y si lo es no creo que estuvieran echando un polvo. No dudo que el asesino no esté deteriorado y hasta doy por bueno que en cualquier momento, y como cualquier persona, pueda diñarla sin más. Tampoco sé si se pegaba unas duchas de cuarenta minutos o si no ingería los alimentos que, por cojones, a través de una sonda intentaban suministrarle.
Lo único que sé es que todo ese cúmulo de incidentes, ya saben, que si se muere o que si no, es lo que debe llevar a un Presidente de gobierno, responsable último de su destino durante 14 meses, más o menos, a tomar la gran decisión y, una vez tomada, asomarse a la terraza pública de la televisión y dar la noticia a la ciudadanía.
No lo ha hecho y nada más cabe pensar que ha sido por cobardía, de otra forma no se entiende.
Debe ser duro eso de encerrarse en la soledad de su despacho y decidir sobre la cuestión. De eso escribí yo hace un montón de años cuando lo de Miguel Angel Blanco, cuando su vida dependía de la decisión del denostado ex presidente José María Aznar y cuando el tic tac del reloj de la muerte iba cubriendo el tiempo límite para que aquel amante de la música metido a concejal de Ermua dejara de existir.
Aznar, y perdonen los que le odian, aguantó el tipo hasta que el otro tipejo liquidó de un tiro en la nuca a MA Blanco. Sin embargo, el Estado de Derecho salió fortalecido. Al fin y al cabo, fortalecer el Estado de Derecho es la principal misión de un presidente de Gobierno.
Zapatero lo ha debilitado y seguro que la ciudadanía le pasará cuentas.
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