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MÁS VALE PREVENIR… |
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Escrito por MalagaDiario
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lunes, 26 de febrero de 2007 |
Ante las últimas investigaciones sobre cómo la circuncisión masculina reduce a la mitad de los casos el riesgo de contraer el virus del sida en hombres heterosexuales, es decir, a millones de varones de todo el mundo, la Unión Europea (UE) está preparando un informe a tenor de dichos estudios, así como otras organizaciones, tanto mundiales como de los distintos continentes en especial el africano.
Actualmente el continente más castigado por esta enfermedad es África. Por ello, los investigadores comenzaron sus estudios clínicos circuncidando a hombres de Kenia y Uganda con unos resultados altamente positivos. Obviamente la circuncisión sólo se limita a disminuir los contagios, ya que este procedimiento no crea inmunidad. ¿Por qué la circuncisión? Porque el glande se endurece y evita el contagio por sangre durante la penetración; y a la mayor higiene que favorece esta operación.
Nada más conocerse los resultados, tanto dirigentes médicos como políticos, loaron tales conclusiones, que calificaron de una manera potencialmente poderosa de reducir las infecciones por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) en África y en los demás continentes.
“Tiene el potencial de prevenir muchas decenas de miles, a lo mejor centenares de miles o incluso millones de infecciones en los próximos años”, informó a la prensa el médico Kevin De Cock, director del departamento de VIH/sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las investigaciones fueron llevadas a cabo por científicos del Instituto Nacional de la Salud estadounidense en Kisumu, provincia de Nianza (Kenia). Éstas consistieron en circuncidar a 2.784 jóvenes de entre 18 y 24 años. Posteriormente esto demostró que entre los circuncidados respecto a los no sometidos a esta práctica hubo una reducción del 54% de las infecciones por VIH.
Paralelamente a estos estudios se realizaron otros sobre 4.996 hombres de entre 15 y 49 años en Rakai (Uganda). Tras las valoraciones, dedujeron los científicos que los hombres circuncidados tenían un 48 por ciento menos de posibilidades de contagiarse que los no circuncidados.
¿Por qué en se eligieron Kisumu y Rakai para desarrollar estas investigaciones? Aunque el estudio pionero se realizó en la localidad surafricana de Orange Farm, en la que el descenso llegó al 60%, esta vez se seleccionaron los hogares de Kisumu y los del distrito de Rakai, afectados por el sida, porque tienen que hacer frente a costos cada vez mayores del tratamiento médico y los funerales, además de sufrir la pérdida de mano de obra. El ganado es uno de los primeros bienes que se venden en los hogares agrícolas para sufragar esos mayores gastos. Los hatos de ganado vacuno se ven a menudo diezmados después de la muerte del cabeza de familia, debido a la falta de conocimientos prácticos sobre la explotación por parte de los miembros supervivientes y la insuficiencia de recursos financieros. Las familias afectadas por el sida han recurrido dentro del sector ganadero a mecanismos para hacer frente a esta situación, por ejemplo criando cerdos y aves. Es necesario que las autoridades y los servicios de extensión sean conscientes y se informen de los efectos del VIH/sida sobre los sistemas de producción agrícola, a fin de organizar programas para buscar una salida a la situación.
Después de recibir los resultados de dichos estudios, este método ya se aplica en 14 países del continente africano (Botsuana, Lesoto, Suazilandia -con una lista de espera de 8 meses-, Tanzania, Zambia…). Es barato, definitivo y reduce la transmisión del virus a los hombres en un 60% (la operación cuesta menos de 12 euros, frente a los 365 euros al año que cuesta el tratamiento con antivirales a una persona con sida, un coste que debe mantenerse de por vida. Además, su duración se estima de unos 20 minutos y se puede hacer a cualquier edad). Aunque la medida no está exenta de críticas. Algunas ONGs que trabajan con personas con VIH temen que los hombres circuncidados, confiados, abandonen el preservativo, y la epidemia se extienda aún más en una región donde el 60% de nuevas infectadas son mujeres.
La circuncisión, alerta la comunidad científica y médica, no es una solución total y no debe desligarse del resto de sistemas de prevención, como el uso del condón o limitar el número de parejas sexuales.
Sólo en Sudáfrica se calcula que la circuncisión masculina podría prevenir 1,4 millones de nuevas infecciones y 800.000 muertes por la enfermedad en 20 años, según el Centro Surafricana para el Análisis Epidemiológico (SACEMA), que colaboró en el estudio de Orange Farm. Sudáfrica tiene más de 5 millones de infectados (de una población de 45 millones). En 2006 se registraron en el mundo más de 4,3 millones de nuevos infectados, de los que el 65%, 2,8 millones se contabilizaron en África subsahariana.
La circuncisión -práctica religiosa obligada de judíos y musulmanes- “puede ser de lo más efectivo, siempre y cuando no se entienda como un método aislado, sino como un elemento más de una serie de procedimientos para prevenir el VIH y para alcanzar una mayor higiene sexual”, comenta Robert Bailey (Universidad de Illinois), uno de los dirigentes de las investigaciones realizadas en Kisumu. Bailey añade que entre esas formas de prevención se encuentran además “el asesoramiento y las pruebas del VIH, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones transmitidas por relaciones sexuales, la promoción del condón (...) y otros métodos que se saben efectivos”.
Si se tienen en cuenta estos resultados, el riesgo de la población masculina del planeta de adquirir el VIH se reduciría a la mitad si, a los métodos ya tradicionales de prevención, se le sumara la circuncisión, apuntan los expertos. Con ello se podría evitar parte de los 12.000 infectados y los 8.000 muertos que cada día produce el sida, añaden.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que las epidemias del VIH y la malaria se impulsan mutuamente y tienen que ser abordadas conjuntamente. En África, donde se estima que 25,4 millones de personas viven con SIDA y más de 3 millones mueren anualmente. La malaria afecta a más de 500 millones de individuos y mata, anualmente, a más de un millón.
Ciertamente la malaria y el VIH coexisten en la mayor parte del África subsahariana. Se ha producido una creciente letanía de informes poniendo de relieve el impacto de las coinfecciones por VIH/malaria sobre el curso de cada enfermedad. El VIH destruye células CD4, las mismas células inmunológicas fundamentales, críticas, para el desarrollo de inmunidad frente a la malaria.
Los accesos de malaria están dando alas a la transmisión a gran escala del VIH. Por tal motivo urge un pronto tratamiento de la malaria para reducir significativamente la transmisión sexual del VIH. En los países donde la prevalencia del VIH es alta y la incidencia de la malaria es históricamente baja, la incidencia de malaria puede crecer alarmantemente debido a la reducida capacidad inmunológica de la población.
No sería nada extraño que, en breve tiempo y por orden de los “cerebrines” de la UE, los varones europeos, incluidos los españoles, por decreto sean circuncidados, tras su llegada al mundo, por aquello de que “más vale prevenir…”.
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Malaga Diario - Periódico Málaga
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