|
Escrito por MalagaDiario
|
|
miércoles, 21 de febrero de 2007 |
En Marinaleda, el feudo del maestro jornalero Gordillo, el NO ha vencido al SÍ en el Referéndum de Andalucía, lo que demuestra que el alcalde Gordillo tiene un tirón electoral de mucho cuidado, y más si tenemos en cuenta que sus Síes han superado en número y porcentaje a los abstencionistas. Esto nada más que ha acaecido en uno de los últimos reductos de la revolución jornalera andaluza, en el resto de Andalucía el SÍ ha golpeado con saña al NO.
Esto ocurría en Marinaleda, mientras que desde el Cabo de Gata hasta Ayamonte la abstención superaba a la suma de los votos afirmativos, negativos y blancos, y sobraban la tira.
El personal ha pasado de la realidad nacional, de la exclusiva competencia del flamenco, del farragoso articulado y del posible aumento de escaños del Parlamento de Andalucía. La mayoría de los andaluces no tenía con quién pelear ni con quién ir a la contra y optaron por quedarse en el butacón de la siesta.
Si hubiese existido un enemigo visible a lo mejor hubiesen ido a por él, pero sin Irak o Aznar en la refriega la cosa resultaba altamente aburrida, si a eso le sumamos que por aquí abajo, como por allí arriba, se entiende el tema de las urnas como una contienda, y los siempre contendientes PSOE y PP iban cogiditos de la mano, aunque distanciados, la mandanga ha quedado en una enclenque participación ciudadana que ha refrendado el nuevo Estatuto andaluz.
Me cachis en la mar que para una vez que le podíamos haber ganado a catalanes y vascos se nos ha ido el tiro por la culata.
En resumen, cada vez se distancia más la ciudadanía de la clase política actual, cada día que pasa se abre un mayor socavón entre los problemas reales de la ciudadanía y los caprichos incontenibles de los políticos, cada día que se nos va el vocerío político acentúa el silencio abstencionistas de los ciudadanos.
De cada diez ciudadanos andaluces tres de ellos han votado sí. Y de esos tres, uno lo ha hecho por lealtad a sus principios, fidelidad a su partido, obediencia al hijo o al padre que introdujo un voto en el sobre para que fuese a votar o por temor a perder la paga de jubilado. Los dos restantes, lo que viene a suponer un 20% del cuerpo electoral, forman parte del gran ejército que vive de la política, ya saben, presidente de esto o de lo otro, alcalde y concejales, cuñados y primos hermanos, contratados digitales, canalsuristas y miembros de onegés, subvencionados, delegados y subdelegados, muchos sindicalistas liberados, demasiados empresarios agradecidos.
Un gran ejército que, sin armas y asalto al poder, viven a cuenta de la irrealidad nacional andaluza. Un ejército que ha quedado debilitado.
|