|
Escrito por MalagaDiario
|
|
martes, 06 de febrero de 2007 |
Hace algunos días los principales medios de comunicación nos sorprendían con la noticia del alumbramiento de gemelos, por parte de una mujer de 67 años, en la ciudad de Barcelona. Carmen Bousada se convertía así en la madre más anciana del mundo. Nadie de su entorno conocía sus intenciones cuando, tras la muerte de su madre, se marchó a Estados Unidos sin dejar rastro. Pocos imaginaban que esta gaditana iba tras un sueño que hacía años quería convertir en realidad. La maternidad le costó gran parte de sus ahorros, y tras quedar embarazada en una clínica de inseminación artificial se asentó en Barcelona, alejada de miradas indiscretas. Resulta curioso y hace sembrar la duda el hecho de que la edad de esta mujer no fuera comprobada a la hora de iniciar el tratamiento, ya que mintió quitándose unos cuantos años.
Es cierto que en la sociedad actual, dado el ritmo de vida que llevamos, y a raíz de la incorporación de la mujer al mercado laboral, cada vez las madres primerizas lo son más tarde. Pero de ahí a que una mujer con 67 años sea madre de gemelos, hay un abismo. Hay que tener en cuenta que estos bebés han sido buscados, y son hijos de madre soltera. Una madre que, a su edad, va a tener que hacer frente a noches de insomnio calmando los llantos de uno y otro, y va a tener que hacerlo sola. Cuando estos niños tengan tres años, su madre contará 70 primaveras, y cuando lleguen a la temida adolescencia, ya tendrá 80, y así sucesivamente. No se puede desafiar a la naturaleza sólo por un capricho. Es inevitable que, como cualquier anciana, esta mujer empiece a sufrir achaques tarde o temprano, y entonces ¿quién cuidará de los niños? Bousada afirmó recientemente que esta buscando un padre joven para las criaturas. Ante esto uno solo puede hacer dos cosas: reírse u horrorizarse de hasta qué punto el ser humano puede llevar su egoísmo. Estos bebés nacieron para cumplir un deseo de su madre, pero ¿alguien ha pensado en ellos? Parece que no. Las leyes de la naturaleza hacen que estén predestinados a convertirse en huérfanos a una temprana edad. Sin embargo, Bousada argumenta que si su madre vivió más de 100 años, por qué ella no va a conseguirlo. Esperemos que sea así, por el bien y felicidad de estos niños, aunque sólo el tiempo nos dará la respuesta.
|