|
Escrito por José García Pérez - Columnista de MalagaDiario.com
|
|
martes, 30 de enero de 2007 |
En una prisión de EEUU iban a achicharrar a un ciudadano en la silla eléctrica. Un numeroso grupo de estadounidenses, bajo la vigilancia de esos enormes policías que se dan por esos pagos, formalizaba una protesta dando vueltas alrededor de la prisión con pequeñas pancartas individuales que señalaban su actitud contra un asesinato legal.
Pasadas unas pocas de horas la protesta iba perdiendo fuerza y los manifestantes se iban retirando a sus domicilios. Pasadas más horas tan sólo quedaba un joven tejano con su pancarta a cuestas y su mirada perdida. Se le acercó un policía y le insinuó que se retirara a casa pues con su pancarta, sus azules ojos y sus vueltas alrededor de la prisión no iba a cambiar el mundo. El joven tejano miró sonriente al polí y muy amablemente le dijo: “Sé perfectamente que no voy a cambiar el mundo, pero lo que yo no quiero es que el mundo me cambie a mí”. Y siguió impasible hasta que un fuerte olor a carne quemada penetró la densa niebla que reinaba en esa noche de muerte.
Con el tiempo que llevo en este mundo he llegado a la conclusión que los hombres, por supuesto que las mujeres ¡eh¡, no se dividen en personas de izquierdas y derechas sino en seres con ideales o no. Yo he visto a muchos seres cambiar de derecha a izquierda y viceversa en función de euros, poderes y prestigios. Y también los he visto mantener una postura contracorriente, mientras a su alrededor existían saltadores de pértiga intentando saltar esas corrientes y colocarse al otro lado de la corriente.
Viene esto a cuento porque hay un barco encallado en plena Bahía de Algeciras frente a las playas de Getares y el Chinarral escupiendo 350 toneladas de petróleo. No es desde luego el Prestige ni tampoco dicha Bahía es la Costa de la Muerte gallega.
Finas arenas frente a playas rocosas, silencio frente a las charangas del “nunca mais”, poca cosa frente al gran desastre ecológico, una Andalucía apagada por un gobierno servil frente a una Galicia gobernada por el Partido Popular. La Bahía de Algeciras es una enorme Estación de Servicios, una gran gasolinera, donde los buques hacen sus transfusiones de fuel oil, un peligro que un día puede estallar y llevarse buena parte de su rica fauna y más.
Nadie habla. La gente pasa esperando el 18 de febrero para también pasar. No sé si Zarrias o Chaves o Plata o Zapatero han estado por el lugar. Tampoco me importa. Lo que a mí me importa es escribir estas líneas para que al igual que al joven tejano el mundo, el poder, la políticas y la mentira no me cambien.
Y me quedo en la gloria. Amén
|