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Escrito por José Sarria - Columnista de MalagaDiario.com
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lunes, 29 de enero de 2007 |
El próximo domingo 18 de febrero los andaluces estamos llamados al referéndum sobre la reforma del Estatuto de Andalucía. Lo propio han hecho, de momento, en Valencia, Cataluña, Baleares, Aragón y Canarias. Desde que se inició el proceso de reformas de los Estatutos la mayoría del PP, y toda su cohorte de salvapatrias, se instalaron en la estrategia política, con base falsa, del "España se rompe". Pasados meses de aquella cantinela y tras la reforma de algunos de los más importantes Estatutos del Estado de las Autonomías cabe preguntarse dónde están los platos rotos de esa España desmembrada, caótica y atea que vaticinaban los del “prietas las filas”.
La dirección nacional del partido conservador se asimilaba, hace meses, a un grupo de mediocres telepredicadores. Su púlpito se había convertido en un mesianismo sin control que anunciaba, a cada instante, el apocalipsis: la destrucción de la heredad de los Reyes Católicos. España se iba a romper de un momento a otro y lo Reinos de Taifas empezarían a pulular por lo que antaño fuera esta “unidad de destino en lo universal”. A poco que nos descuidásemos volverían los moros, nos gobernarían los homosexuales y caeríamos de nuevo en los brazos de los francmasones y republicanos. Antonio Cañizares, vicepresidente de la Conferencia Episcopal, se dedicaba a sacralizar la teoría milenarista de la derecha española.
Lo cierto es que no sólo no se ha fragmentado el país, sino que además de seguir con un crecimiento espectacular en términos económicos, la tasa de desempleo se acaba de situar en el 8,42%, que significa el mejor dato sobre el paro desde 1979, suponiendo un índice histórico y extraordinario, siendo la primera vez, desde que España entró a formar parte de la UE, que la tasa de paro española se sitúa por debajo de la media europea. Nuestro actual estado de bienestar permite que nuestros padres y hermanos ya no tengan que irse a Alemania o Suiza a buscarse las habichuelas, sino que además podamos tenderle la mano a magrebíes, subsaharianos, venezolanos, colombianos o ucranianos.
El próximo domingo 18 de febrero habrá que ir a votar, porque aunque de seguro las cosas podrían haberse hecho mejor, después de todo, no nos va tan mal.
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