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Escrito por Helena Trujillo Luque - Columnista de MalagaDiario.com
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martes, 27 de marzo de 2007 |
Leo esta misma mañana la noticia:"Médicos españoles constatan que el mal de Alzheimer se desata con una depresión". Según los científicos, una tristeza profunda puede ser el anuncio de la demencia más común en la tercera edad, que se caracteriza por la pérdida de memoria y la desorientación.
Años llevamos advirtiendo que la depresión es una enfermedad grave, no sólo porque puede llevar al suicidio, sino porque también es responsable y/o cómplice del desarrollo de enfermedades orgánicas. Los estudios que la vinculan con el cáncer y las enfermedades inmunodepresivas así lo demuestran. Asimismo, está detrás de múltiples accidentes de tráfico, fracasos laborales, escolares, rupturas de pareja, etc.
Hace un tiempo escaso escribía a tenor del fallecimiento de la hermana de la Princesa Doña Letizia, está claro que se trató de un suicidio. Claro también que el tratamiento que recibió para su depresión no fue el adecuado. Demasiado frecuente es desconsiderar aún el psicoanálisis en el tratamiento de esta enfermedad. Sigo siendo testigo en los medios de comunicación de profesionales sanitarios que estiman que el tratamiento farmacológico es el indicado. Los datos demuestran que ningún fármaco cambia el pensamiento ni el estilo de vida.
En pleno Siglo XXI es lamentable que aún no se aproveche el recurso que supone el Psicoanálisis. Una ciencia joven, sólo tiene un siglo de vida, pero no por ello menos efectiva ni menos delatora de las múltiples zancadillas que somos capaces de ponernos a nosotros mismos por nuestro temor a cambiar. Nos da miedo el cambio, pero más miedo debe darnos la enfermedad y la tontería.
El Psicoanálisis debe sumarse a la Medicina, pues el objetivo ha de ser permitirnos una mayor calidad de vida, una mayor responsabilidad en nuestra salud y en nuestro proceso de enfermar. Hay que abandonar los pensamientos animistas donde la enfermedad parece algo diabólico, a veces, la enfermedad es una elección personal.
Día a día en mi consulta y en los textos psicoanalíticos compruebo que las múltiples afecciones que padecen los pacientes tienen una evolución distinta al estar en tratamiento psicoanalítico. Cuando le pongo palabras a mis dolores, ya son otra cosa. Es sorprendente ver como se curan de padecimientos por haber deseado la salud en lugar de la enfermedad.
Desde esta ventana les invito a prevenir la depresión, el Alzheimer, el cáncer, las enfermedades inmunodepresivas y muchas otras afecciones que nos afectan. Mejor hablar de los afectos que afectarse.
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